Un territorio que sigue igual desde hace siglos.
Lodge y cabalgatas en 6.000 hectáreas privadas de las Sierras de Córdoba.
EscribinosDos horas a caballo y, de golpe, el quincho junto al río con la mesa puesta.
Cada salida termina en un lugar que no se puede explicar hasta llegar. Un pueblo minero abandonado. Un pozón de granito. Una mesa en medio del pastizal.
La experiencia


No hay dos días iguales. Este es uno.

Desayuno. La mesa ya está puesta; cada uno se sirve.

Salen los caballos. Dos horas de sierra, charla y silencio.

Asado en el quincho, con vista al río.

Río, sol, hamacas bajo los árboles. Cada uno encuentra su lugar.

Té en el deck: pasta frola, alfajores, la vista.

Un trago en el living, o en el deck si la noche está linda.

Cena, vino, sobremesa. Y a dormir para la aventura del día siguiente.
Cordero de campo propio al fuego. Una mesa larga.
Luciana en la cocina, Matías en el asador. Pasta hecha a mano, verdura de la huerta, vino de Córdoba.




Piedra, madera y un deck que mira a las sierras.
Cinco habitaciones para diez huéspedes, un living con chimenea y una cocina que nunca cierra del todo.
Vienen con su grupo y la casa es de ustedes, o se suman a una semana de lodge abierto.
La casaNuestros padres construyeron esta casa hace veinte años. Nosotras la abrimos al mundo.
Magdalena y Elisa reciben. Lucas y Maxi guían las cabalgatas. Luciana cocina. Ani y Martina cuidan la casa. Matías prende el fuego y lleva todo adonde haya que llevarlo.
Sobre Carahuasi
Sierras de los Comechingones. Pircas, granito, pasto seco, cielo profundo.
Cerca de Lutti, en el Valle de Calamuchita. Sin vecinos a la vista. A dos horas de la ciudad de Córdoba.

Cuéntennos quiénes son, cuándo querrían venir y qué les gustaría hacer.
Les responde Elisa.